Un Año Como Facilitador De Sanación Reconectiva

Un Año Como Facilitador De Sanación Reconectiva

«La Sanación Reconectiva Te Reconecta A Tu Estado Natural De Equilibrio Y Armonía»

Hace un año que recibí la certificación como facilitador de la Sanación Reconectiva (Reconnective Healing), en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde realice el segundo nivel de la mano del creador, o descubridor de esta nueva forma de sanación energética, el Dr. Eric Pearl, su compañera y socia Lillian Fleer y un gran equipo internacional de mentores, entre ellos, la mía, Margarita Álvarez. Ha sido una experiencia increíble sentir las frecuencias de sanación en mis manos e interactuar con los demás compañeros durante esos días, desde entonces mi vida ha cambiado sin lugar a duda.

El primer nivel lo había hecho desde la comodidad de mi hogar usando las nuevas herramientas digitales, porque el curso es online, es decir, lo realizas entrando a una web con una contraseña y ahí están los diferentes módulos en videos para que vayas aprendiendo a sentir las frecuencias de Sanación Reconectiva guiado de la mano de Eric Pearl y Jillian Fleer.

Los seres humanos estamos diseñados para explorar nuevos territorios, buscar nuevos horizontes, forma parte de nuestro instinto humano, es nuestra misión en la tierra ir descubriendo cosas nuevas y recordando otras… que olvidamos.

Cuando cumplimos con ese “rol” y nos aventuramos a salir ahí afuera, y también a sumergirnos dentro de nosotros mismos, para explorar nuestra naturaleza y el cosmos, es cuando estamos realizando nuestro propósito humano, porque el conocimiento expande la consciencia, nos hace ver la “Verdad” de lo que somos y porque estamos aquí, nos hace descubrir todo el potencial que tenemos y que está ahí dentro para ser descubierto y aplicado.

Como reza el antiguo axioma alquimista: “Como es arriba, es abajo”.

No llegue a la Sanación Reconectiva por casualidad, porque la casualidad no existe.

Mas o menos a la edad de 21 años, algo paso en mi vida, experimente una expansión de consciencia, un despertar, era como ver la vida con nuevos ojos y nuevos sentidos, era comprenderme y comprender a los demás, el tiempo duro más o menos un año, donde mi vida estaba rodeada de magia: simplemente las cosas sucedían, así de sencillo. Tenía un deseo, y he ahí que se cumplía de una manera rapidísima, esto me llenaba de euforia, de satisfacción, de alegría.

¡Veía y escuchaba a las personas!… dos actividades que no solemos hacer en su verdadera dimensión… yo sí. Pareciera que esta última observación es una verdad de perogrullo, no obstante, sucede. Cuántas veces nos pasa que nos encontramos con personas (que supuestamente conocemos), y mientras entablamos una conversación, hacemos lo imposible por recordar quién es nuestro interlocutor, y en ese proceso, obviamente, dejamos de escuchar lo que nos está diciendo porque el cerebro no puede procesar dos cosas a la vez, o escuchamos, o buscamos en la memoria recuerdos de esa persona, al final de la conversación nos despedimos, y así como llegó se va y nos quedamos en ascuas, porque ni sabemos lo que nos dijo, y mucho menos, tenemos claro quién es. Esto sucede con muchísima frecuencia, por eso la actividad de ver y escuchar (de Verdad), se ha convertido, a la sazón, en dos actividades excepcionales, porque para hacerlo en toda su dimensión hay que reunir dos requisitos fundamentales: Estar presente y activar la empatía. 

Comencé a experimentar la EMPATÍA con los demás, y este hecho me llevó a una comprensión “mayor” que nunca había sentido.

Escuchar al otro, es escucharte a ti mismo, escuchar la melodía de la vida que late a cada segundo, porque cada segundo es una oportunidad para ser mejores personas. No sé si la gente se daba cuenta de lo que me pasaba, pero comenzaron a buscarme, a acercarse a mi más allá de lo habitual, no había edad ni perfil, solo se acercaban para hablar conmigo, incluso personas que me doblaban la edad me pedían consejos… ¡era de locos!

Y ahí estaba yo escuchando cada palabra, mirándole a los ojos con verdadera atención, estando presente, sintiendo una especie de vibración que nos conectaba, y entonces sucedía algo, sentía como poco a poco las identidades, las fronteras, el tu y yo, desaparecían en una sincrónica comunión y en ese preciso momento solo éramos una sola consciencia, una sola energía.

Y comprendí que de esto va la vida: Consciencia, Energía y Vibración.

Sí, todo es energía en permanente vibración, consciencia en expansión.

Cuando tienes la bendición de sentir una consciencia expandida, todo encaja, todo tiene sentido… y todo fluye. Accedemos a una comprensión mayor, donde los sentidos se agudizan de tal forma, que todo es nuevo, y la “Verdad”, se manifiesta como algo intrínseco, algo que siempre ha estado ahí, es la suprema certeza de que llevamos dentro el conocimiento de lo que somos en realidad.

La vida es una sinfonía de notas sueltas con la que nosotros tenemos que hacer nuestra propia música. Somos directores y músicos de la “Obra”.

Fue un año espectacular, donde todo sucedía, donde todo fluía.

Y así como apareció, se fue, se desvaneció, y me quedo un inmenso vacío.

Fue como darle a un niño un caramelo, y al instante siguiente quitárselo de la boca, con esa sensación había quedado.

Hubo momentos que siguieron donde a veces sentía que aquello había vuelto, pero no era así, solo era un espejismo, un deseo irrefrenable de querer volver a sentir esa sensación de totalidad, pero nunca volvió.

Siempre me pregunte porque me lo mostraron y luego me lo quitaron, y esa pregunta ha sido un eco en mi vida en todos estos años, una música de fondo, una reminiscencia.

Después de tanto tiempo, casi cuarenta años, entiendo más o menos lo que paso.

No estaba preparado para anclar y sostener esa información y energía en mi vida, todavía tenía que vivir, experimentar, llevar a cabo mi contrato de vida y, encontrar mi verdadero propósito. Aunque tengo que reconocer que me siento agradecido porque fui bendecido desde niño con un “don”, un regalo de Dios, y ese regalo es mi voz, que me ha permitido vivir de mi verdadera vocación como cantante todos estos años.

Me lo mostraron para que supiera que existe, para que supiera que todas las respuestas están dentro de nosotros mismos, que somos parte de algo mucho más grande, que si buscamos… encontramos.

Creo que la vida es un camino de regreso a casa, es un viaje a la memoria que olvidamos, es la búsqueda del “Grial”, porque nosotros llevamos dentro, en cada célula, en nuestro ADN, nuestra verdadera identidad, nuestro verdadero origen.

¡Y no todos están dispuestos a emprender ese camino!

La vida está llena de bellas distracciones que nos deslumbran.

Pero también creo que cada ser humano viene a cumplir con lo que antes de nacer a establecido, su contrato de vida, y una vez que está aquí es dueño y señor de sus propias decisiones porque tiene libre albedrio para hacer y deshacer.

Somos el Gin y el Yan, la luz y la oscuridad, lo positivo y lo negativo, y en esa dicotomía, nos balanceamos en la cuerda de la vida, a veces hacia un lado y otras hacia el otro.

El equilibrio es el secreto… pero a veces no alcanzan muchas vidas conseguirlo.

Recuerdo muy bien las palabras con la que despidió el curso Eric Pearl:

“Salir ahí afuera y equilibrar a la gente… sanarlas”

Aquella frase me llenó de euforia, de energía he inspiración.

En el viaje de regreso a casa, mi mente no paraba de imaginar todas las escenas posibles como sanador, tenía ansiedad por llegar y comenzar a ejercer mi nueva actividad como facilitador de Sanación Reconectiva con mi familia. ¿Empezaría por mi hijo, tal vez por mi esposa?, ¿También le haría la sanación a mi mascota y amigos?…

Comencé por mi esposa y esta sintió las frecuencias. Esto me dio confianza, seguridad, porque su opinión cuenta, pesa mucho para mí, porque ella es especial, y no lo digo desde el punto de vista de pareja, sino en un sentido mucho más amplio y trascendental, hasta diría oculto y mágico, ella tiene otro “don” desde pequeña y “sabe” ver más allá del velo de esta realidad y del tiempo. Por eso es por lo que su opinión cuenta mucho para mí, porque ella es mi “oráculo”.

En los días posteriores, le siguieron mi hijo, mi perrito Coquí (un Yorkshire terrier), otros familiares y amigos. Casi todos sintieron las frecuencias.

A partir de ahí, mi vida (y por supuesto la de mi familia) comenzó una secuencia de cambios, de sincronicidades, que sucedían rápidamente y que nos sacó de nuestra zona de confort. Nos mudamos de ciudad, volvíamos así a La Coruña-Galicia, una ciudad que, por otro lado, significaba mucho para nosotros porque parte de nuestra historia de amor y parte de mi historia profesional como cantante, habían transcurrido en esta bella ciudad herculina y, por otro lado, de este modo matábamos dos pájaros de un tiro, como se suele decir, podía ejercer mi nueva actividad como facilitador de la Sanación Reconectiva, y estar más cerca de nuestro hijo que vivía aquí con su novia.

Todo parecía ir rodado, todo fluía, comencé a “equilibrar” y “sanar” a amigos, a conocidos, algunos sentían las frecuencias, mientras que otros no, esos “otros”, comenzaron a ser un tema de preocupación para mí, no entendía porque no sentían las frecuencias de sanación, aquello me hacía sentir que en algo estaba fallando, que algo estaba haciendo mal.

Decidí volver a leer el segundo libro de Eric, Solomon Habla sobre Reconectar tu Vida, una recopilación de varias de las canalizaciones que recibió cuando trataba de comprender este trabajo. Ayudado por Frederick Ponzlov, pudo recibir mensajes de un conjunto de energías a las que llamó Solomon y Aarón, y que le ayudaron en su camino y que ahora están ayudando también a muchos de los que conectan con las frecuencias de la Sanación Reconectiva, y por supuesto también a los “facilitadores”, porque ese libro le habla no solo a Eric, sino a todos y cada una de las personas que un día decidimos aprender la Sanación Reconectiva, es una “fuente” que enseña la filosofía de esta nueva forma de sanación, pero también una “fuente” de inspiración y guía.

La lectura me aclaró muchos puntos, y me calmo, porque comprendí que la sanación no depende de mí, que yo solo soy un puente, y el que tiene que tomar la decisión de cruzarlo es la persona que está en la camilla, solo esa persona puede darse permiso para acceder a las frecuencias de su propia sanación, porque esas “frecuencias de Sanación Reconectiva”, ya están en él, ya están aquí a nuestro alrededor y en todas partes, yo, como facilitador, solo estoy a su lado para moverme con mis manos por su estructura energética buscando un punto donde “él”, reconozca su propio “poder”. 

“La sanación puede venir de la forma que esperas, o puede venir de una forma que El Universo tiene reservada especialmente para ti”. Esa es “la magia de la vida”.

Solo aquellas personas que quieren ser sanadasque realmente desean ser sanadas, que se abren a esta nueva experiencia de sanación energética, sin prejuicios, sin expectativa, podrán acceder a su propia sanación. Otras sencillamente no permiten que las frecuencias de Sanación Reconectiva trabajen en sus cuerpos y en sus vidas. Pero también he comprendido, que la “Sanación Reconectiva”, aun a pesar de ellos, funciona, es decir: Aunque pareciera que no afecta a determinadas personas, y estas se cierran a recibirla, las frecuencias actúan igualmente a un nivel más profundo, a un nivel cuántico, y siguen actuando mucho tiempo después de una sesión, que es lo extraordinario de este modelo de sanación, una vez que la persona establece contacto con las frecuencias de la Sanación Reconectiva, estas se quedan en sus vidas, siguen trabajando para ayudar a esa persona en su proyecto de vida en todos los ámbitos. En otras palabras, se quedan en la vida de las personas para ayudar en su “progreso de vida”, para armonizarlos y equilibrarlos, porque de eso se trata en realidad la vida:

Vivir desde el equilibrio y la armonía, vivir desde nuestro centro, porque desde ahí generamos salud y verdadera intención de hacer realidad nuestros sueños y proyectos.

Como decía Albert Einstein:

 «Hay dos formas de vivir la vida, una es creer que no existen los milagros… y la otra es creer que todo es un milagro»

Y es así como comenzamos a ver cambios que impactan directamente en las relaciones con nuestros hijos, amigos y familia, creamos un entorno más equilibrado donde surgen cualidades y capacidades que nos conectan de una manera más armoniosa con los demás y el entorno, damos valor a las cosas y sobre todo a la naturaleza, porque comprendemos que somos la misma energía.

 Estar equilibrado es estar sano y co-crear la realidad que uno realmente quiere experimentar en esta vida.

Es un gran privilegio vivir en estos precisos momentos en este planeta porque todo está cambiando a una velocidad de vértigo, estamos siendo testigo de cómo viejos paradigmas caen y otros nuevos surgen, estamos siendo testigos directos de cómo la ciencia está encontrando cauces de reunificación en diferentes áreas, la teoría cuántica y la teoría de las cuerdas, están cambiando toda la física conocida.

Estamos descubriendo que el espacio que hay y envuelve todas las cosas y que pensábamos que era un espacio vacío, en realidad de vacío no tiene nada, que ese espacio llamado “Campo”, en realidad es un “Campo Cuántico”, un espacio lleno de luz e información, y este descubrimiento va a cambiar todo el conocimiento que teníamos hasta ahora, va a cambiar el concepto que teníamos de nosotros mismos como humanos y lo que creíamos conocer del Universo.

A principio de Mayo hará un año que conseguí mi certificación como Facilitador de Sanación Reconectiva, ha sido un año intenso desde el punto de vista emocional, físico y psíquico, también ha sido un año de introspección, y he corroborado que a medida que facilito las frecuencias de Sanación Reconectiva a los demás, yo me estoy equilibrando, me estoy sanando. 

Ser facilitador de Sanación Reconectiva, está siendo una catarsis que me está alineando, me está conectando con mi verdadero “Ser”, con mi verdadero “Poder”, es un viaje a mi Yo Soy… mi hogar, y lo reconozco, lo sé.

«Aprende a ser “Consciente” de aquello que quieres que aparezca en tu vida… y aparecerá»

Ahora siento que estoy preparado para anclar y retener en mi vida la energía, la información y la luz que soy.

Dicen que cuando el alumno está preparado aparece el maestro, y es verdad, solo tienes que buscar dentro de ti porque ahí te está esperando.

Feliz viaje.

Aviso importante: En esta entrada solo cuento  mi experiencia personal, algo puntual que me tocó vivír, en modo alguno significa que tu tengas que vivir algo parecido para «Aprender» a ser Facilitador de Sanación Reconectiva, ni mucho menos, cada día hay cientos de personas en el mundo que acceden a la información y a los cursos. 

Aquí te dejo el enlace para que te informes: La Reconexión

 

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